Por toda la tierra sopla un viento nuevo. Hay, en la iglesia cristiana, un renovado interés en la adoración. Este interés se observa tanto en el púlpito como en la banca. Todo el mundo lo habla. La renovación se siente en el aire. Los que postulan las tendencias de la iglesia indican que, en todas partes, independientemente del sesgo denominacional, los creyentes tienen hambre de una auténtica experiencia cuando se reúnen para la adoración. Welton Gaddy escribe: «La adoración es fundamental. Es el cimiento de todo lo demás que la iglesia hace».1Esta hambre de adorar a Dios de una manera bíblica pura y correcta es una respuesta natural a la condición de nuestro tiempo. Nuestra sociedad está confundida. La gente corre de moda en moda buscando respuestas, esperando encontrar satisfacción a la ventura. No es sorpresa que en medio de tales corrientes el pueblo de Dios empiece a marchar a un paso diferente. Y la Biblia es clara:

• «Mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia» (Ro 5.20b)

• «No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos» (Zac 4.6b).

• «Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así dama por ti, oh Dios, el alma mía» (Sal42.1)

PERCÁTESE DE QUE EL LLAMADO DE DIOS ES IMPORTANTE

Debemos observar que cuando oímos el llamado de Dios, y decidimos obedecerlo, ponemos en movimiento cierto comportamiento. Cualquier llamado de Dios presupone un estilo santo de vida, en términos de carácter y conducta. Antes de que podamos adorar «en espíritu y en verdad» (Jn 4.24), debemos renunciar al pecado y servir al Salvador. Considere las siguientes preguntas: ¿Cómo explicó Jesús la exclusividad de nuestra adoración a Dios? (Mt 4.10) ¿Cómo describió Pablo a «todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo»? (1 Co 1.2) Según Pablo, ¿qué debía regir las relaciones cristianas? (Col 3.15) ¿Cómo concluyó Pedro el significado de nuestro llamado? (1 P 2.9).

El mandato a adorar La adoración es central a nuestra fe en Cristo. Las implicaciones para el verdadero discípulo abarcan un círculo mayor, porque la adoración es mucho más que un acto del domingo por la mañana, llega a ser un estilo de vida. La verdadera adoración se revela toda la semana, dando forma a alternativas, determinando perspectivas, ofreciendo un vaso de agua fría, amando a los difíciles de amar, practicando fidelidad, y muchas otras acciones y actitudes íntegras. Estos atributos pueden, en realidad, ir contra nuestra cultura. Porque el cristiano que procura adorar a un Dios santo perseguirá una forma de vida santa como derivado natural. En su análisis, Graham Kendrick relaciona la «adoración» y la «disciplina», dos palabras que la mayoría de las personas casi nunca piensan que van juntas.1Sin embargo, para abrazar la esencia de la norma bíblica con mayor claridad, uno debe practicar la disciplina al adorar a Dios. Como seres humanos somos naturalmente falibles. Aunque pequemos, nuestro Dios es santo y sin pecado. Por consiguiente, sabia y regularmente buscamos perdón para poder tener comunión con El. Eso es disciplina. Conforme maduramos, el pecado manifiesto desaparece, pero como somos sensibles analizaremos con regularidad al hombre interior para impedir cualquier cosa que interfiera con nuestra adoración. ¿Qué tipo de problemas potenciales necesitamos vigilar diligentemente en la búsqueda de un estilo de vida bíblico y basado en la adoración? Considere, por ejemplo, la falta de perdón, la queja, el chisme, la omisión del diezmo, la falta de oración así como una vida incierta.1Graham Kendrick,Learning to Worship as a Way of Life[Aprenda a adorar como un estilo de vida.

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Por lauramm

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