En Génesis 32:6-13, relata la historia de dos hermanos con problemas de 20 años sin resolver; Esaú el gemelo mayor había dado una palabra contra su hermano Jacob de venganza y en esta porción bíblica vemos justo el momento cuando se van a encontrar.
A veces creemos que Dios es poderoso, pero no suficientemente amoroso para cuidarnos; olvidando que nos tiene en sus manos.
En este momento histórico Jacob entra en tremenda angustia y temor (vs 7-8) y es necesario aclara que las emociones fueron insertadas por Dios y todas de un modo u otro nos ayudan, pero que sucede cuando alguna de esa nos domina?
Algunos que hablan de guerra espiritual, piensan que solo son luchas con potestades y demonios, pero la verdadera guerra la tenemos con nosotros mismos, con los sentimientos que quieren dominarnos.
Cuando no tenemos el carácter de Cristo transformado en nosotros achacamos todo a satanás y al hacerlo minimizamos a Dios e ignoramos nuestra responsabilidad en las acciones, decisiones y más.
A veces vivimos con situaciones o fantasmas del pasado y le llamamos demonios o guerra o proceso, pero en realidad son batallas emocionales.
Siguiendo con la historia nuestro Jacob estaba realmente asustado venia su hermano con 400 hombres, y en sus emociones decidió dividir el campamento en dos para no perderlo todo (respuesta de un hombre almático)
Cuando operamos desde el alma nos angustiamos, diseñamos estrategias humanas no efectivas y oímos la voz descarada del enemigo, del diagnóstico de un doctor, de la sentencia de un juez.
Sin embargo a partir del vs 9 vemos una hermosa oración , entra en un mover del espíritu y comienza a orar, primero reconociendo quien era Dios, luego recordando sus promesas, reconociendo su fragilidad y temor, recordando las victorias del pasado y reconociendo su propósito.
No creas que pueden acabar contigo porque el propósito que te define no lo permitirá, no es quien eres tu es lo que portas.
Cuando oras y entras en esa dimensión espiritual, duermes (v13), Dios trae la estrategia que te sacara de la situación donde estas, Dios hace en segundos lo que a ti te tardara años.
La biblia dice clama a mí y yo te responderé, no tenéis porque pedís mal, todo lo que pidas en mi nombre, infinidades de versículos que nos direccionan a la oración.
Jacob oro y durmió al siguiente día, se enfrentó a su hermano y Dios respondió Génesis 33:1-3 y el perdón los unió.
Dios transforma tu realidad cuando eres capaz de entrar en la dimensión del espíritu, recuerda Filipenses 4:6, por nada estéis afanosos, antes bien sean conocidas por oración y suplica todas nuestras peticiones.