¿Es posible el hombre nuevo?
El hombre nuevo comienza a realizarse desde el momento en que acepta el señorío y la salvación de Jesucristo y comprende que hay un largo camino que recorrer, bajo la dirección del Espíritu Santo. Sólo así puede concretarse el hombre nuevo capaz de dar frutos. La semilla de Dios (esperma-toteu) está latente en todos los seres humanos, sean creyentes o incrédulos. Como en las semillas de tabaco del templo de Jovellanos, pero no sólo se necesita el nuevo nacimiento, hay también que crecer y fructificar. Igualmente, la semilla del animal (espermatozoide) es vida en potencia para fecundar un óvulo, vida en potencia que quizás nunca se concrete; pero una vez producida la fecundación, ésta no es más que el comienzo de un complicado proceso que culmina en el hombre adulto.
¿QUE ES EL HOMBRE?
Distintas ciencias han tratado de encontrar una definición precisa para describir al hombre. La más clásica es la del sistema sociológico de Linneo: homo sapiens, es decir, “el hombre que saborea, paladea, prueba las cosas”. No se trata tanto del hombre “sabio” sino del que tiene la facultad de “paladear” lo que le agrada o lo que le disgusta. (En la psicología moderna, Jaspers utiliza esta misma definición). Darwin denominó al hombre homo Faber, es decir, aquél que con su técnica transforma la naturaleza. Para Freud el hombre era el homo psychologicus o el homo libidinosus. Para Carlos Marx, el homo economicus. Finalmente, para Tomás de Aquino se trata del homo religiosus.
EL HOMBRE EN LA PERSPECTIVA BIBLICA
La Biblia afirma que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. También nos dice que la imagen de Dios se ha deteriorado por la irrupción del pecado en la experiencia humana. El hombre ha sido creado en familia. Por lo común, la plena humanidad se da en la relación hombre-mujer. Es en esa relación que se da la imagen de Dios, que es básicamente una dimensión moral. Sin la presencia de otra persona el hombre no podría ser humano, por eso “varón y hembra los creó”.
El hombre es un ser inconcluso que necesita aprender y madurar. Necesita de Dios y de otros seres humanos para alcanzar el completamiento de su condición humana a fin de ser humano.
LA MADURACION HUMANA BIOPSICOLOGICA Y ESPIRITUAL
estado de completo desarrollo del ser humano. Pero, como resulta muy difícil determinar el máximo desarrollo posible, preferimos llamar maduración al proceso mediante el cual se logra el completamiento de la condición humana. Así definido el concepto de maduración, es preciso señalar que hay distintos niveles en el desarrollo humano. Vamos a referirnos a tres de ellos: el biológico, el psicológico y el espiritual.
l.Desarrollo biológico:
Este proceso se inicia con el misterio de la fecundación del óvulo, continúa en la vida intrauterina y manifiesta sus más grandes desafíos después del nacimiento. Cuando el niño nace ya posee los catorce millones de células nerviosas (neuronas) del cerebro, las mismas que necesitará su inteligencia cuando sea adulto. Las neuronas cerebrales no se renuevan: morimos con las mismas con que nacimos, quizás con unas cuantas más.
Desarrollo psicológico:
Algunos de los traumas – o heridas psíquicas -, tienen su origen en la vida intrauterina. Los seis primeros años de vida, cuando el yo está en proceso de consolidación, son decisivos. Un déficit afectivo, una desagradable experiencia sexual, una situación económica agobiante, pueden dejar una huella indeleble. El niño es como el cemento fresco: las huellas permanecen en él. La adolescencia es una etapa conflictiva. El muchacho o la chica buscan su propia identidad. Este proceso biológico coincide en su inicio con el proceso biológico que conocemos como pubertad, la edad en que se manifiesta la aptitud para procrear (aunque no termina necesariamente cuando culmina la pubertad). En la adolescencia los jóvenes tienen que encarar grandes conflictos en sus relaciones interpersonales, especialmente con los padres. Debido al “estirón” y a que sus pulmones y su corazón no han crecido con la misma rapidez que su caja torácica, con frecuencia el adolescente se siente cansado. Ocurre a menudo que se lo acusa de haragán porque pasa muchas horas recostado ysin hacer nada. El adolescente, que ya tiene bastantes problemas con su propio cuerpo porque ha crecido precipitadamente, también halla dificultades en lograr una correcta ubicación en la realidad cambiante en que vive. Hasta ayer era niño y ahora no sabe qué es; a veces se siente hombre, o mujer, pero en ocasiones se siente y actúa como niño. Esta etapa evolutiva necesita de la comprensión de los mayores. La maduración psicológica del hombre de nuestros días requiere más tiempo que la del hombre de generaciones anteriores porque, entre otras razones, las expectativas de vida han aumentado considerablemente. Treinta años atrás un hombre esperaría vivir alrededor de cincuenta años, de modo que cuando terminaba su conscripción militar ya estaba pensando en la necesidad de encontrar pareja y fundar una familia. Por el contrario, el joven de hoy tiene una expectativa de vida de alrededor de setenta y cinco años, de allí que sienta que tiene todavía mucho tiempo por delante para hacer sus grandes decisiones. Esta problemática tiende a extender la adolescencia, la cual no coincide necesariamente con la pubertad. La vida es un proceso de constante adaptación a situaciones nuevas. Tanto la evolución como la involución crean tensiones que hay que superar. Ya hemos hecho mención de la menopausia, problema que conlleva una gran carga emotiva negativa. Los prejuicios y la mala información contribuyen a que en algunas mujeres surjan serios problemas psicológicos antes y durante esta etapa, que es tan normal como la pubertad. Los problemas suelen ser más psicológicos que biológicos. Es lástima que no podamos abundar más en el tema en estas páginas.
Desarrollo espiritual:
Dado que en el hombre es la imagen de Dios, es por naturaleza un ser religioso; sin embargo, es necesario que el hombre alcance el pleno desarrollo. Igualmente están en el hombre, cuando nace, todas las neuronas cerebrales que ha de necesitar cuando sea adulto, pero sus neuronas necesitan desarrollarse para que la persona alcance su plena humanidad. “La creencia es algo que nos acompaña en nuestro desarrollo y maduración, y las varias formas por las que atraviesa la creencia constituyen precisamente este desarrollo. De esto concluimos que la incredulidad es una interrupción del desarrollo”. El desarrollo espiritual no es inexorable, como el biológico, pero tiene muchos puntos en contacto con el desarrollo psicológico o emocional. Cada uno de estos tres aspectos de la maduración tiene sus características específicas. Así como no hay dos cuerpos exactamente iguales, ni mucho menos existen dos personas con las mismas vivencias espirituales. En toda persona existe cada una de estas tres dimensiones en una forma especial y distinta de todos los demás; de allí la singularidad de cada ser humano. Hemos visto que hay cierta coincidencia cronológica entre el desarrollo biológico y el psicológico. Esto no existe en la vida espiritual, aunque debemos señalar que la adolescencia sea la época más propicia para una experiencia espiritual, lo que comúnmente llamamos “conversión”. Es claro que así sea, puesto que el adolescente busca identidad propia y tiene que hacer definiciones ante los grandes problemas que la vida le plantea. Un desarrollo armónico debe incluir una experiencia espiritual profunda en la adolescencia, pero esto no es inexorable. Hay quienes han conocido el evangelio ya en la edad madura.
JESUCRISTO, EL HOMBRE NUEVO
Cualquier ser humano que reflexione honestamente sobre Jesús no puede hacer otra cosa que maravillarse frente a su extraordinaria personalidad. Su aporte no se limita al campo religioso. Sin ser artista, el arte fue revolucionado por el impacto de su presencia en el mundo; ése es el caso con la pintura, la escultura y la arquitectura. Sin ser filósofo, logró asimilar las escuelas filosóficas bajo la patrística. Sin ser historiador, la historia comenzó a narrar los hechos como anteriores o posteriores a él. Sin ser un revolucionario, revolucionó las relaciones humanas; así un esclavo es considerado un hermano de su amo (Epístola a Filemón), la mujer es considerada como persona y sus derechos son reconocidos inalienables; los hijos no sólo tienen deberes, sino también derechos. El impacto de Jesucristo en la cultura es innegable.
JESUS, MODELO DE HUMANIDAD
En todo ser humano hay dos realidades: la imagen de Dios y el pecado. La presencia de estos dos elementos contradictorios crea en la persona una ambivalencia existencial. A pesar del pecado se expresa la imagen de Dios, de modo que hay en cada persona valores inherentes a la condición del ser humano. Es significativo que Jesucristo predique a una multitud que no estaba integrada exclusivamente por creyentes: “Vosotros sois la sal de la tierra… vosotros sois la luz del mundo”. En otro lugar he reflexionado sobre la imagen de Dios en los no creyentes. El hecho de que una persona no crea en la imagen de Dios no impide que la tenga. La imagen de Dios es el germen del nuevo hombre que está latente en cada persona.
PARA REFLEXIONAR
Jesucristo es el modelo de hombre, además de redentor. El lector habrá conocido creyentes que se ocupan en marcar las distancias existentes entre ellos mismos y las demás personas – creyentes o no -, a quienes consideran inferiores; quizás usted mismo sea uno de esos creyentes. Los cristianos somos conscientes de la distancia que existe entre nosotros y nuestro modelo. Quien asume aquella primera actitud encontrará siempre alguien peor con quien compararse y hasta lo celebrará ruidosamente, como lo hacen las partes poco profundas del arroyo serrano. Los que asumimos la segunda actitud somos necesariamente humildes ante el Señor y ante nuestro prójimo; no hacemos ruidos, pero sabemos dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos.
- ¿Puede una persona ser creyente sin ser necesariamente cristiana? ¿Es posible un auténtico nuevo nacimiento sin crecimiento hacia el completamiento de la condición humana en Jesucristo? Si esto es posible… ¿qué ocurre con el recién nacido que no crece?
- ¿Por qué resulta más fácil ver los defectos de otros que reconocer las deficiencias propias?